PEDRO INFANTE
 

Pedro, el bueno, atractivo, viril, con una simpatía arrolladora, de una voz de tenor excepcional, con sus ojos de chamaco travieso, que además fue el tipo de cuidado, el galán, el amigo, el hijo comprensivo, muy cercano al pueblo y de personalidad irrepetible, cuya presencia aún perdura a través de sus personajes cinematográficos y los inigualables matices de su voz.

Pedro Infante es un fenómeno social apegado a la idiosincrasia mexicana, un reflejo de nuestra esencia, el charro mexicano… el ídolo de México.